¿Puedes darte cuenta de la espina que plantaste en mi verde campo?
Ese, en el que caminaban las certezas más inocentes, libres, sin temor siquiera a la más grande y apuesta de mis inseguridades
¿Has llegado a notarlo?
Yo hubiera preferido allanarte el pasto.Rastrillar con mis propias uñas cada hebra que dibuja líneas rectas en la piel techada de tu tierna cabecita.
Acariciarte la confianza.
Como riego fresco de besos tibiecitos.
Sembrar verde confianza sobre el carbonizado resto orgánico y fósil del pasado.
Afianzarte en el arado.
Para que tu si sientas que cada verde hoja que rodea el prado Es producto de tu siembra
Y que cada fruto dulce, se endulzo tras tu cosecha
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