Las copas chocan, y se escuchan por lo lejos de la casa
Desde el cuarto del lavado, hasta el patio y la cocina se pasea el agudo resonar de nuestro brindis
Las sonrisas nos delatan
Precavidos somos lentos al cenar, y no hay sitio para el postre.
Sobremesa de tus manos intranquilas
Y tu índice paseando por mi hombro hacia la pista
Nuestras suelas enamoran al parqué, en un juego en que tus tacones, coquetean con histeria a los lentos movimientos de mis pies por tras los tuyos
La luna se refleja en la cascada oscura que hay detrás de tu peineta
Y las estrellas…
La verdad, que no las vi.
Todo se hizo sombras
Vos como una sombra
Yo como una sombra
Y las sombras…como vos y yo
Una sobre otra, como el mar sobre los cielos eclipsados
Como eclipse de mar, Mis años se devoran a los tuyos
Y tu sismo, dilucida un océano de estrenos
El invierno lo domina todo
El vapor hirviente del instante, se ha entibiado para que el dolor no sea más que un extremo de la historia
Esas piernas se resisten
Combativas, no conocen más que su instinto a la defensa
Pero llama el corazón, y repliegas tus banderas
Finalmente te penetro
Una, y gritas
Dos, y gritas
Tres, y huele a otoño
Otra noche en que las olas se han soltado de una perla
Miras agotada hacia mis manos, y me abrazas
Con las piernas temblorosas, llenas de lágrimas tus ojos
Todo ha terminado piensas, mientras salgo de tu adentro
Pero vuelvo, convencido de mi hombría
¡Que grandeza siento que te acabo de enseñar!
Cargo velozmente mi escopeta, y apuntando al lunar de tu cadera, el gatillo es presionado
No hace falta, ni podrá encontrar ese futuro gloria más allá de esto
Después de mí, todo el resto es decepción
Eso dije, y tu pelvis estallé en cien mil pedazos
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