Cuando te duermas por descuido te voy a regalar un té acompañado de un paisaje de palmeras recostadas en los retazos de lo que alguna vez fue una selva negra.
Allí vas a encontrarte con un minero bordó que se sumergirá en las aguas cálidas del estanque termal las veces que vos se lo pidas.
Nunca va a cansarse, jamás. Pero si, es posible que se gaste.
Que se deshilache, cuando los latidos de cerquita ya no tengan tibio.
Vos no te preocupes, nunca van a hacerte falta.
Nunca a vos.
Si no te gusta el té, puedo hacerte un mate.
No tenga miedo de pedírmelo, tengo un brazo inacalambrable entrenado solo para cebarte.
Creado para cebarte mate, o cebarte té, o cebarte a vos sin ningún tipo de edulcorante.
Solo haces falta vos, la única sobreviviente de aquel kiosquito de mielcitas blancas.
La que se escapó del holocausto de amargura un día, para amanecer dormida aquí.
Por descuido, En mi pecho.
Gracias señor dios de los descuidos, le deberé una ofrenda.
Y a usted un té con canela y mucho amor.
Eso, que te hacía levantarte cada mañanita con ganas de ir a la escuela.
Solo tienes que aceptar, o no.
Como un té.
o una decisión, o un buen whisky: se toma o no.
Como los medicamentos de la gente a la que le duele el alma.
Como si las cajeras en los súper no supieran que sabemos que sí tienen monedas.
Así hacen los doctores, disimulan que ignoramos que solo falta té.
Que lo que los médicos del mundo deberían recetar, es música.
Deberían recetarte.
Todos, cada uno de los antiguos niños de cartón que se confunden en las discos necesitamos una como vos para cortar con las penurias.
Para cortar los pancitos y soparlos en la salsa que se pone encima de la polenta solo para después archivarlos en mi boca.
Para siempre.
Mientras dure la existencia menguante de esa empanada.
La última porción de ese milagro con repulgue que tu dios mamá hizo alguna vez.
Con un poco de picante, como todo.
“Chimichurri me estaba haciendo falta”, precisamente eso es lo que pensé en el momento exacto en que hacías unas muecas extrañas entre estirarte y bostezar.
¡Cuánta fiaca!
Si hoy, en este preciso momento hubiera un concurso de perezas.
Vos no jugarías, no en uno de amateurs.
Ellos no merecen ni tus zetas, nada.
Solo verte y dar las gracias.
Como en un teatro de vueltas o una calesa con caballos grandes e imponentes para que los nenes grandes también puedan subirse.
De verdad ansiaba subirme a tu carrusel, pero sin que funcionara.
No eran necesarias tantas vueltas.
O tal vez sí, creo que nadie subiría al gusanito si no estuviera lleno de vueltas rápidas, y giros inesperados.
Como un baile, o un beso que se roba en medio de ese baile.
Como un beso tuyo de merienda.
Como éste, que me das mientras pienso lo que escribo y me preguntas por que tanto silencio.
Hablo para adentro, para no olvidarme.
Y aunque me olvidase, pondría lo mismo, pero en otra forma.
Solo basta pensar en las mañanas con vos, con té, con ese beso, palmeritas ,las ganas de empezar el día, de una vez y con el pie que fuese.
Fueguito escribe por que le gusta que lo lean. Por que le Gusta escribir. Pero mas que nada,por que es mas barato que Hacer Terapia! Ojalá les Guste :)
miércoles, 6 de noviembre de 2013
No amaneció
Dicen que un día, Mientras hacíamos el té, Afuera amaneció y jamás nos enteramos.
Fue una locura comentan los testigos.
Dicen que Las agujas se fundieron.
Que Los números romanos se exiliaron
Y que el resto, simplemente se confundió entre la Vajilla
Mientras nosotros, que caminábamos despacio para el transito apurado de las siestas, No sabíamos esperar.
Para nosotros el mundo era la porción desnuda de colchón que se escapaba a un costado de las sabanas, más uno o dos pancitos.
No queríamos esperar.
No teníamos que esperar.
No necesitábamos esperar.
Esperar, es truequear los tiempos que uno ahora considera prescindibles por la Remota posibilidad de una certeza.
Aun así hicimos todo para que se acuerde de llegar, es más tendría que estar aquí robándose las horas.
¡Y nosotros intentando una canción de cuna, para que a lo mejor nos devuelva algún bostezo!
Pero afuera amaneció y jamás nos enteramos.
¿Afuera amaneció y jamás nos enteramos?
Las Certezas van y vienen,creo.
- Por cosas como éstas, la vida no se planea, se vive.-
Fue una locura comentan los testigos.
Dicen que Las agujas se fundieron.
Que Los números romanos se exiliaron
Y que el resto, simplemente se confundió entre la Vajilla
Mientras nosotros, que caminábamos despacio para el transito apurado de las siestas, No sabíamos esperar.
Para nosotros el mundo era la porción desnuda de colchón que se escapaba a un costado de las sabanas, más uno o dos pancitos.
No queríamos esperar.
No teníamos que esperar.
No necesitábamos esperar.
Esperar, es truequear los tiempos que uno ahora considera prescindibles por la Remota posibilidad de una certeza.
Aun así hicimos todo para que se acuerde de llegar, es más tendría que estar aquí robándose las horas.
¡Y nosotros intentando una canción de cuna, para que a lo mejor nos devuelva algún bostezo!
Pero afuera amaneció y jamás nos enteramos.
¿Afuera amaneció y jamás nos enteramos?
Las Certezas van y vienen,creo.
- Por cosas como éstas, la vida no se planea, se vive.-
Boca y River
La diferencia, la diferencia está en la esencia.
Nosotros, somos mas Schiavi y ustedes mas Aimar.
Nosotros, somos más un Giunta que un Gallardo.
Es que el futbol es así, y nosotros somos así, ustedes son los millonarios ,oligarcas, los que tienen la cinta roja del reinado omnipresente de la Europa sobre el pecho, el futbol ofensivo limpio y lindo , elegante y delicado.
Nosotros coreamos Chicho - Chicho , somos los hombres de la bosta, los caídos del sistema.
Boca es el tamaño de la fuerza de llegar a fin de mes. De lo que se puede.
Boca, gana a lo boca, no recuerda jamás a la naranja mecánica de Holanda ni mucho menos a este Barsa de Guardiola.
Boca gana de cabeza.
O atropellando 4 defensores.
O en el último minuto con un gol del desgarrado delantero que pintaba hacia el retiro.
BOCA, gana por penales.
Si tuviéramos a Zidane y a Chilavert, no habría dudas sobre a que club le quedaría mas cómodo a cada jugador.
Es que somos diferentes.
Ustedes son los millonarios del juego muy europeo para lo que hay en el mercado, los que sacan pibes con clase, ganadores, buena leche como maxi Lopez y Cambiasso.
No al embarrado y tosco Tevez, o al malintencionado Juan Roman.
River, es buen pie, kilos de buen pie, historias de buen pie.
Nosotros, eternizamos a Riquelme y Diego Armando.
(Para siempre en nuestros pechos para siempre).
No somos nunca los que pagan el Sushi , el que es de Boca ¡es el asador!
!Cantáme!
soy bolivia y Paraguay con el resto de latino America hermanada.
el de boca compra tinto y fuma rubio.
nunca vota
Y si vota, Vota por Perón!
Nosotros, somos mas Schiavi y ustedes mas Aimar.
Nosotros, somos más un Giunta que un Gallardo.
Es que el futbol es así, y nosotros somos así, ustedes son los millonarios ,oligarcas, los que tienen la cinta roja del reinado omnipresente de la Europa sobre el pecho, el futbol ofensivo limpio y lindo , elegante y delicado.
Nosotros coreamos Chicho - Chicho , somos los hombres de la bosta, los caídos del sistema.
Boca es el tamaño de la fuerza de llegar a fin de mes. De lo que se puede.
Boca, gana a lo boca, no recuerda jamás a la naranja mecánica de Holanda ni mucho menos a este Barsa de Guardiola.
Boca gana de cabeza.
O atropellando 4 defensores.
O en el último minuto con un gol del desgarrado delantero que pintaba hacia el retiro.
BOCA, gana por penales.
Si tuviéramos a Zidane y a Chilavert, no habría dudas sobre a que club le quedaría mas cómodo a cada jugador.
Es que somos diferentes.
Ustedes son los millonarios del juego muy europeo para lo que hay en el mercado, los que sacan pibes con clase, ganadores, buena leche como maxi Lopez y Cambiasso.
No al embarrado y tosco Tevez, o al malintencionado Juan Roman.
River, es buen pie, kilos de buen pie, historias de buen pie.
Nosotros, eternizamos a Riquelme y Diego Armando.
(Para siempre en nuestros pechos para siempre).
No somos nunca los que pagan el Sushi , el que es de Boca ¡es el asador!
!Cantáme!
soy bolivia y Paraguay con el resto de latino America hermanada.
el de boca compra tinto y fuma rubio.
nunca vota
Y si vota, Vota por Perón!
mi papá y la luz
Mi papá para las fotos , entra como en una especie de modo semi-automático
Mira al vacío, y pone las manos atrás de la espalda.
O sobre las piernas.
O abraza.
Con el mismo gesto,Siempre
En todas las individuales fotos en las que se sacó.
Los pies paralelos en ancho de hombros.
Codos, apuntando a los extremos
A oriente y occidente, al norte del sur.
Sus lentes, reflejan a los paparazzis
Pero él se inmuta.
Está solo con la luz.
Mano a mano y con la cancha entera
La ve venir, en cada pequeño paso que ella dá
La ve venir como si fuera una luz cachorra en sus primeros pasos
Camina accidentadamente hacia él
Camina, es casi un decir
Ella y el suelo son un ángulo agudísimo.
Como un café.
Como las nueve menos diez.
Va a caerse Pero se abraza a las finas láminas de vidrio que la acunan en su inexistente futuro
Ella, nació para que solo si tuviese la suerte de ganarle en velocidad a las sombras.
Si quizás fuera capaz de llegar al todo antes que la misma nada.
Quizás y solo así tendría la única ocasión de iluminar un ojo
No puede fallar.
¡Y lo logró!
¡Con el ojo de mi papi!
Que tremenda situación.
¡y qué imponente desempeño!
Irreductible espectáculo del cual solo imaginamos los restos, las miguitas de lo que vieron las pupilas de papá y los brazos de la lucecita
Mira al vacío, y pone las manos atrás de la espalda.
O sobre las piernas.
O abraza.
Con el mismo gesto,Siempre
En todas las individuales fotos en las que se sacó.
Los pies paralelos en ancho de hombros.
Codos, apuntando a los extremos
A oriente y occidente, al norte del sur.
Sus lentes, reflejan a los paparazzis
Pero él se inmuta.
Está solo con la luz.
Mano a mano y con la cancha entera
La ve venir, en cada pequeño paso que ella dá
La ve venir como si fuera una luz cachorra en sus primeros pasos
Camina accidentadamente hacia él
Camina, es casi un decir
Ella y el suelo son un ángulo agudísimo.
Como un café.
Como las nueve menos diez.
Va a caerse Pero se abraza a las finas láminas de vidrio que la acunan en su inexistente futuro
Ella, nació para que solo si tuviese la suerte de ganarle en velocidad a las sombras.
Si quizás fuera capaz de llegar al todo antes que la misma nada.
Quizás y solo así tendría la única ocasión de iluminar un ojo
No puede fallar.
¡Y lo logró!
¡Con el ojo de mi papi!
Que tremenda situación.
¡y qué imponente desempeño!
Irreductible espectáculo del cual solo imaginamos los restos, las miguitas de lo que vieron las pupilas de papá y los brazos de la lucecita
Aquí
Siempre me pregunte a dónde estabas.
A donde ibas, cuando entre los ruidos tormentosos de nuestras bocas, tu mirada se perdía.
Yo sabía que no estabas por aquí, ¿pero en dónde estabas?
No es que hoy me sienta Sherlock Holmes, es tan solo que no pude evitar el preguntarlo.
¿Ibas a algún lugar que conocí?, recuerdo que tus ojos dibujaban una recta, como si intentaran seguir la estela del recorrido imaginario en el que te ibas por unos cinco o diez segundos.
Esa mirada eran tus propias migas de pancito, en ese bosque que no sé si conocí.
Nadie comería tus migajas, porque no habría pájaro o gusano que pudiese digerir el brillo de tus ojos sin sufrir indigestión.
¿Acaso ibas a invitarme alguna vez?, no me hubiera molestado que entre tanto cabello enredado en las almohadas, hiciésemos un lindo tobogán.
¿Era tan maravilloso ese lugar?, Yo sabía que volvías cuando preguntabas de repente algo que nunca sucedió, como si intentases que los allí presentes no notáran que cuando estabas, no estabas.
Y digo los allí presentes, por que cuando tus pestañas aleteaban, yo tampoco estaba allí.
Las usé de alas, perdón. espero no te haya molestado.
¿Sigues yendo allí?
Cada tanto yo también me voy, pero en el tiempo.
A veces, solo a veces cuando no lo puedo contener me vuelvo sobre las calles lisas de los miércoles de tarde, cuando patinábamos sin más que el filo de los cordones mal atados de la luna.
No es que no pueda olvidar, yo olvido. Es más, te olvidé un montón de veces.
Como cuando el barro se endurece, y luego pavimentan, ponen calles, rutas, algunos edificios, plazas, coffe shops, shoppings, y todo eso, toda una ciudad, un mundo.
Una vida, sobre nuestros nombres escritos con una ramita, sumergidos en el barro y el cemento de alguien más.
No volví a escribir con tierra, el mundo es demasiado urbano para los que queremos cada tanto improvisar.
Por eso ya no me pregunto a donde estas, porque estás aquí.
No en este tiempo, pero aquí, y si no es aquí en algún otro lugar, con otras calles y otros bosques y otras pestañas que aletean, pero aquí.
Y si no estás aquí, debe ser porque yo también me fui.
Pero dura unos cinco o diez segundos, y vuelve a ser aquí donde vos nunca estuviste.
A donde ibas, cuando entre los ruidos tormentosos de nuestras bocas, tu mirada se perdía.
Yo sabía que no estabas por aquí, ¿pero en dónde estabas?
No es que hoy me sienta Sherlock Holmes, es tan solo que no pude evitar el preguntarlo.
¿Ibas a algún lugar que conocí?, recuerdo que tus ojos dibujaban una recta, como si intentaran seguir la estela del recorrido imaginario en el que te ibas por unos cinco o diez segundos.
Esa mirada eran tus propias migas de pancito, en ese bosque que no sé si conocí.
Nadie comería tus migajas, porque no habría pájaro o gusano que pudiese digerir el brillo de tus ojos sin sufrir indigestión.
¿Acaso ibas a invitarme alguna vez?, no me hubiera molestado que entre tanto cabello enredado en las almohadas, hiciésemos un lindo tobogán.
¿Era tan maravilloso ese lugar?, Yo sabía que volvías cuando preguntabas de repente algo que nunca sucedió, como si intentases que los allí presentes no notáran que cuando estabas, no estabas.
Y digo los allí presentes, por que cuando tus pestañas aleteaban, yo tampoco estaba allí.
Las usé de alas, perdón. espero no te haya molestado.
¿Sigues yendo allí?
Cada tanto yo también me voy, pero en el tiempo.
A veces, solo a veces cuando no lo puedo contener me vuelvo sobre las calles lisas de los miércoles de tarde, cuando patinábamos sin más que el filo de los cordones mal atados de la luna.
No es que no pueda olvidar, yo olvido. Es más, te olvidé un montón de veces.
Como cuando el barro se endurece, y luego pavimentan, ponen calles, rutas, algunos edificios, plazas, coffe shops, shoppings, y todo eso, toda una ciudad, un mundo.
Una vida, sobre nuestros nombres escritos con una ramita, sumergidos en el barro y el cemento de alguien más.
No volví a escribir con tierra, el mundo es demasiado urbano para los que queremos cada tanto improvisar.
Por eso ya no me pregunto a donde estas, porque estás aquí.
No en este tiempo, pero aquí, y si no es aquí en algún otro lugar, con otras calles y otros bosques y otras pestañas que aletean, pero aquí.
Y si no estás aquí, debe ser porque yo también me fui.
Pero dura unos cinco o diez segundos, y vuelve a ser aquí donde vos nunca estuviste.
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