Dicen que un día, Mientras hacíamos el té, Afuera amaneció y jamás nos enteramos.
Fue una locura comentan los testigos.
Dicen que Las agujas se fundieron.
Que Los números romanos se exiliaron
Y que el resto, simplemente se confundió entre la Vajilla
Mientras nosotros, que caminábamos despacio para el transito apurado de las siestas, No sabíamos esperar.
Para nosotros el mundo era la porción desnuda de colchón que se escapaba a un costado de las sabanas, más uno o dos pancitos.
No queríamos esperar.
No teníamos que esperar.
No necesitábamos esperar.
Esperar, es truequear los tiempos que uno ahora considera prescindibles por la Remota posibilidad de una certeza.
Aun así hicimos todo para que se acuerde de llegar, es más tendría que estar aquí robándose las horas.
¡Y nosotros intentando una canción de cuna, para que a lo mejor nos devuelva algún bostezo!
Pero afuera amaneció y jamás nos enteramos.
¿Afuera amaneció y jamás nos enteramos?
Las Certezas van y vienen,creo.
- Por cosas como éstas, la vida no se planea, se vive.-
No hay comentarios:
Publicar un comentario