Siempre me pregunte a dónde estabas.
A donde ibas, cuando entre los ruidos tormentosos de nuestras bocas, tu mirada se perdía.
Yo sabía que no estabas por aquí, ¿pero en dónde estabas?
No es que hoy me sienta Sherlock Holmes, es tan solo que no pude evitar el preguntarlo.
¿Ibas a algún lugar que conocí?, recuerdo que tus ojos dibujaban una recta, como si intentaran seguir la estela del recorrido imaginario en el que te ibas por unos cinco o diez segundos.
Esa mirada eran tus propias migas de pancito, en ese bosque que no sé si conocí.
Nadie comería tus migajas, porque no habría pájaro o gusano que pudiese digerir el brillo de tus ojos sin sufrir indigestión.
¿Acaso ibas a invitarme alguna vez?, no me hubiera molestado que entre tanto cabello enredado en las almohadas, hiciésemos un lindo tobogán.
¿Era tan maravilloso ese lugar?, Yo sabía que volvías cuando preguntabas de repente algo que nunca sucedió, como si intentases que los allí presentes no notáran que cuando estabas, no estabas.
Y digo los allí presentes, por que cuando tus pestañas aleteaban, yo tampoco estaba allí.
Las usé de alas, perdón. espero no te haya molestado.
¿Sigues yendo allí?
Cada tanto yo también me voy, pero en el tiempo.
A veces, solo a veces cuando no lo puedo contener me vuelvo sobre las calles lisas de los miércoles de tarde, cuando patinábamos sin más que el filo de los cordones mal atados de la luna.
No es que no pueda olvidar, yo olvido. Es más, te olvidé un montón de veces.
Como cuando el barro se endurece, y luego pavimentan, ponen calles, rutas, algunos edificios, plazas, coffe shops, shoppings, y todo eso, toda una ciudad, un mundo.
Una vida, sobre nuestros nombres escritos con una ramita, sumergidos en el barro y el cemento de alguien más.
No volví a escribir con tierra, el mundo es demasiado urbano para los que queremos cada tanto improvisar.
Por eso ya no me pregunto a donde estas, porque estás aquí.
No en este tiempo, pero aquí, y si no es aquí en algún otro lugar, con otras calles y otros bosques y otras pestañas que aletean, pero aquí.
Y si no estás aquí, debe ser porque yo también me fui.
Pero dura unos cinco o diez segundos, y vuelve a ser aquí donde vos nunca estuviste.
No hay comentarios:
Publicar un comentario