Cuando las palabras van y vienen,los dedos se entre quiebran.
Las manos se hacen nidos frágiles atreves de los cuales las culpas se cuelan por las rendijas libres de lo que no está del todo sujeto.
La vida, se pierde aun si se respira.
Nadie tiene la sutileza de Lastimar poquito, Ni la brutalidad necesaria para amar a mordiscones.
Los trapecistas sobreviven, siempre sobreviven.
Yo prefiero reventarme, contra tu boca o contra el piso
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